lunes, 7 de junio de 2010

Vigilancia Total

Desde hace años, un bien orquestado bombardeo mediático quiere inducirnos a elegir entre garantismo y seguridad. Los proyectos de vigilancia total que van transformando a la sociedad estadounidense, especialmente a partir de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, llevan esa inducción a escala mundial. El culto de las libertades que definió a esa sociedad va siendo sustituido por la priorización de una noción de la seguridad nacional tal como la entiende la actual administración republicana en su estrategia imperial; una lógica que no duda en sacrificar las garantías personales de sus propios ciudadanos.

En el pasado, ningún gobierno había tenido el poder de mantener a sus ciudadanos bajo una vigilancia constante. Ahora la Policía del Pensamiento vigilaba constantemente a todo el mundo. George Orwell, 1984.

Quienes este verano piensen pasar sus vacaciones en Estados Unidos han de saber que, en virtud de un acuerdo entre la Comisión europea y las autoridades federales, la compañía aérea en la que viajen entregará a las aduanas de Estados Unidos, sin su consentimiento, algunas informaciones personales. Aun antes de que entren en el avión, las autoridades de Estados Unidos van a conocer su nombre, apellido, edad, dirección, números de pasaporte y tarjeta de crédito, estado de salud, preferencias alimentarias (que pueden indicar su religión), viajes anteriores, nombre y edad de quienes los acompañaron, organizaciones que financiaron sus desplazamientos, etc.

Todas estas informaciones serán entregadas a un dispositivo de filtro denominado CAPPS (Computer Assisted Passenger Pre-Screening, o Sistema de Control Preventivo Asistido por Computadora) para detectar a eventuales sospechosos. Al controlar la identidad de cada viajero y cruzarla con datos de los servicios de información policiales, del Departamento de Estado, del Ministerio de Justicia y los bancos, CAPPS evaluará el grado de peligrosidad del pasajero y le atribuirá un código color: verde para los inofensivos, amarillo para los casos dudosos y rojo para aquellos a quienes se les debe impedir el acceso al avión y deben ser capturados.

Los servicios de inmigración y el Departamento de Estado van a trabajar juntos para identificar a los individuos a quienes hay que vigilar a partir o antes de su ingreso a Estados Unidos -advirtió el ministro de Justicia John Ashcroft-. Vamos a evaluar a cada visitante para determinar el riesgo de su eventual participación en una actividad terrorista. Si el visitante es musulmán u originario de Medio Oriente, automáticamente le será atribuido el código amarillo de sospechoso. El Programa de Seguridad Fronteriza autoriza a los agentes aduaneros a fotografiarlo y relevar sus huellas digitales.

Los latinoamericanos también están en la mira. Se descubrió que 65 millones de mexicanos, 31 millones de colombianos y 18 millones de centroamericanos estaban fichados en Estados Unidos sin saberlo y sin el consentimiento de sus gobiernos. En cada ficha figura la fecha y lugar de nacimiento, el sexo, la identidad de los padres, una descripción física, la situación matrimonial, el número de pasaporte y la profesión declarada. A menudo esos archivos registran otras informaciones confidenciales, como direcciones personales, números de teléfono, de cuenta bancaria y de matrícula de los vehículos, así como las huellas digitales. Poco a poco, todos los latinaomericanos van a estar fichados en Washington.

"El objetivo es instaurar un mundo más seguro; hay que estar informado del riesgo que representan las personas que ingresan al país", afirmó James Lee, un responsable de ChoicePoint, la empresa que compra estos ficheros para revenderlos a la administarción de Estados Unidos. Porque la ley estadounidense prohibe almacenar informaciones personales. Pero no encargarle a una sociedad privada que lo haga para el gobierno.

Instalada cerca de Atlanta, ChoicePoint no es una empresa desconocida. En ocasión del escrutinio presidencial del 2000, en Florida, el Estado había contratado a su filial Database Technologies (DBT) para reorganizar sus listas electorales. El resultado fue que miles de personas fueron privadas de su derecho a votar. Lo cual modificó el resultado del escrutinio, en el que Bush se impuso por una diferencia de sólo 537 votos. Recordemos que esta victoria le permitió acceder a la presidencia.

Aun cuando los atentados del 11 de septiembre de 2001 acentuaron la xenofobia, los extranjeros no son los únicos en ser objeto de un incremento de la vigilancia. Los ciudadanos de Estados Unidos no escapan a la actual paranoia. Nuevos controles autorizados por la Patriot Act interfieren en la vida privada, el secreto de la correspondencia y la libertad de información. Ya no se exige una autorización para la escucha telefónica. Los investigadores pueden acceder a las informaciones personales de los ciudadanos sin orden de pesquisa. Así, el FBI actualmente exige a las bibliotecas que le proporcionen las listas de libros y sitios de internet que consultan sus abonados para trazar un "perfil intelectual"; de cada lector.

Pero el más delirante de todos los proyectos de espionaje ilegal es el que elabora el Pentágono bajo el nombre de código Total Information Awareness (TIA), un sistema de vigilancia total de las informaciones, confiado al general John Poindexter, condenado en los años 1980 por haber instigado el asunto Irán-Contras.

El proyecto consiste en reunir un promedio de 40 páginas de informaciones sobre cada uno de los 6.200 millones de habitantes del planeta y en confiar su procesamiento a una supercomputadora. Al centralizar, cruzar y procesar todos los datos personales disponibles (pagos por tarjeta, suscripciones a los medios, movimientos bancarios, llamados telefónicos, consultas de sitios en la red, correos electrónicos, ficheros policiales, legajos de empresas de seguros, informes médicos y de seguridad social), el Pentágono se propone lograr que cada individuo pueda ser rastreado en su totalidad.

Como en el film de Steven Spielberg Sentencia previa, las autoridades de Estados Unidos creen poder prevenir así los crímenes antes de que sean cometidos. "Habrá menos vida privada pero más seguridad", calcula John L. Petersen, presidente del Arlington Institute. "Vamos a poder anticipar el futuro gracias a la interconexión de todas las informaciones que les conciernan. Mañana vamos a saber todo sobre ustes". Gran Hermano ya está superado.

Por Ignacio Ramonet, Director de Le Monde diplomatique, Francia.

http://www.lemondediplomatique.cl/Vigilancia-total.html

Le doi las gracias a mi amigo Fabian Cardenas Ibañez por facilitarme esta información.

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